lunes, 14 de abril de 2008

No es eso. No es así como pensás. No soy de esa manera. Es que odio perder, sea lo que sea, sea quien sea. No es que tenga demasiada importancia. Nada lo tiene. De eso soy conciente. Simplemente no me sienta bien el fracaso. Me gusta ganar, perder y recuperarlo, sentir el desafío e intentar lo mismo aunque exista un 80% de posibilidades de volverme a chocar contra la pared. No es nada personal...no te sientas especial...es otro aspecto más de mi maravillosa locura.
Pero así como tiendo a dramatizar absolutamente cada aspecto de mi vida, también tengo la facilidad para levantarme rápido, olvidarme del pasado y buscar cosas nuevas. Cosas nuevas y más divertidas. Y menos inestables. Y menos conflictivas.
Tengo de mascota a una hormiga. La acabo de adoptar. Es enorme. Sube y baja por la pared de al lado de la compu. De repente desaparece y me preocupo por ella. Y después aparece y vuelve a subir y bajar por la pared. Me encanta mi hormiga.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo hace un tiempo tuve una cucaracha de mascota. Cucarachas, de hecho. Al menos unas 3000 de ellas. Bueno, quiero creer recordarlas como mis mascotas queridas. PEro la triste realidad es que infestaron mi departamento y les declaré la guerra santa a todas, y las borré de laz de mi casa. Por las dudas decile a tu hormiga que no se aparezca por acá. No somos muy amables con los insectos.

Meki dijo...

Jajajaja...no se quien sos pero me hiciste reir! Besos