miércoles, 21 de enero de 2009

Alguien me ama.

sábado, 10 de enero de 2009

Quizás tenga una casa en el campo con caballos pero sí o sí con un placard grande. Quizás tenga pileta. Quizás para vos críe labradores. Ya me enamora que te preocupes en que tenga bañadera. No me importan los caballos. Puedo aprender a ignorarlos. Pero te aseguro que nunca voy a comer conejo.

Mis prejuicios sólo eran míos porque me di cuenta que él de prejuicioso no tiene nada. Casi que extrañaba tus desayunos. Casi que fue la mejor respuesta que pudiste darme. Y te juro que mi morocho es la mejor persona que pude haber conocido. Aunque me haga tener pesadillas con vacas suicidas.

martes, 6 de enero de 2009

Odio cuando no fluye. De repente me doy cuenta que cuando estoy sola y aburrida pienso cosas raras. Atracción, repulsión, ++, - -, +-. Y así repetidamente. Y después me pregunto porqué estoy pensando en eso y después pienso en otras cosas. Que son igual de insignificantes. Que no recuerdo cómo o cuándo las aprendí. Quizás tenga que cambiar de trabajo. O leer un libro. O mirar más al parrillero.


Lo que sea.

viernes, 2 de enero de 2009

Tengo un secreto que sólo es secreto porque no me animo a contarlo. Ni que fuera algo terrible. Parece que yo soy más prejuiciosa que los demás y por eso mi silencio. Es que por alguna razón me da miedo preguntarte si tenés computadora. Ya sé que es loco pero marca una diferencia.
Cuando empieza un nuevo año, uno se pone metas para ser mejor persona. Hace listas, se propone objetivos, etc. Iba a hacer una pero después me olvidé y ya parece tarde para ocuparme de eso. Quizás el año que viene. Quizás este año sea garca con todo el mundo. Quizás me divierta más. Quizás me case y tenga hijos.
Y en uno de esos momentos de reflexión no podía dejar de pensar que las almohadas largas son mucho más incómodas que las cortas porque si estás durmiendo con alguien no la podés acomodar como a vos te gusta. Además deben ser mucho más caras. Creo.